DÍA DE LA INDEPENDENCIA DE EE.UU. - LA SALA DE ESTAR, Territorio en Disputa — Aproximadamente a las 2100 horas del sábado, la artillería detonó de forma inesperada, y las mascotas no combatientes del hogar corrieron al refugio de emergencia designado bajo la cama. El terror era palpable, pues de inmediato le siguió una descarga de explosiones, mientras los desprevenidos residentes de cuatro patas se estremecían y escudriñaban la habitación en busca de un consuelo humano que no llegaba.
El perro sacó la mochila de evacuación para repasar sus protocolos. Dirigirse al túnel, establecer la línea de fuego y un perímetro de seguridad de 360°, reforzar la trinchera, resistir hasta recibir apoyo. Construcción táctica: cavar por debajo de la valla del vecino, si el ataque se prolonga más de una hora.
Ha mantenido la misma posición cada año desde el enfrentamiento de 2019, saliendo únicamente para reevaluar el perímetro y, en una ocasión durante la ofensiva del gran final de 2022, para vomitar sobre la alfombra. Este año lo siguieron corresponsales de guerra, que de vez en cuando enviaban fotos por Snapchat a su grupo de amigos con tiernos emojis de cachorro y de pollito.

El del perro no era el único frente. Con el tiempo, los dueños encontraron a la gata doméstica en un lugar solitario, librando una guerra personal, toda suya.
La gata se puso en plan Braveheart, huyendo a la fortaleza del armario para protagonizar una heroica última resistencia frente a unos dioses de la tormenta más poderosos. Una vez que saltó el foso protector de calzado desechado, se envolvió en una mantita de consuelo, esperando a que la horda de furiosas oleadas de orcos rompiera contra los muros del castillo.

Los dueños de mascotas, entretanto, eran inmunes a los horrores de las fiestas patrias, disfrutando de carnes a la parrilla, alcohol e incluso contribuyendo al bombardeo percusivo con sus propios fuegos artificiales. Un grupo escindido de Homo sapiens se ha dedicado a burlarse cruelmente de las víctimas de la incursión, hablando del 'dogpocalypse' y de la 'cat-ass-trophy,' y conmemorando la terrible violencia con fotos de Instagram.
Las fotos de guerra son tendencia, y ya circulan rumores de un Pulitzer para una de esas instantáneas granuladas, mal iluminadas y de baja resolución. Varias de las fotos de la cat-ass-trophy app han sido retiradas de las redes sociales por violar los términos del servicio, y los usuarios ya se han aburrido de la novedosa app.
Las ventas de ThunderShirts se han disparado en las últimas semanas, ya que los dueños responsables ayudan a sus seres queridos a sobrellevar el ruido.
La gata de la redacción de Satyr Satire no entrega una crónica desde el sábado y se presume que sigue en su puesto en el armario.