Humanos. Terrícolas. Tenemos que hablar.
Los alienígenas no estamos aquí para ayudaros. Estamos aquí porque tenemos el poder de imponer nuestro control sobre vosotros y sobre ese recurso que llamáis Tierra, para mejorar así nuestras propias vidas y nuestra propia especie. Puede que aparentemos ayudar a unos cuantos de vosotros de forma individual, pero hay una agenda de fondo: la de favorecer nuestros propios intereses. No los vuestros.
Mirad a todas las especies naturales que os rodean. Cuando una especie descubre a otra, intenta apoderarse de ella como recurso. Si es más fuerte, entonces rodea a la otra especie, mata a unos cuantos, esclaviza al resto y los doblega a su voluntad. Una colonia de hormigas esclaviza a los pulgones para que les produzcan melaza. No lo hacen por el bien de los pulgones.
Mirad los modelos informáticos que habéis creado. Programas que interactúan entre sí, compitiendo por acabar sometiendo y devorando al otro. Hasta la vida artificial que creáis está ahí para imponerse y coronarse reina del mundo de las máquinas.
Por último, mirad vuestras propias y miserables colmenas. Una cultura mata y esclaviza a otra por recursos, por reproducción y para crear una subclase de gente a la que poder dominar. Un país invade y subyuga al país vecino. Una empresa compra o destruye a otra por dominar los recursos. Un rico acapara tanta riqueza que millones quedan en la más absoluta pobreza.
No somos solo nosotros. Todas las entidades hacen esto.
Y así llegamos a esto. Favoreciendo nuestra propia agenda mientras vosotros apenas sois conscientes de nuestra existencia, como el ganado que apenas repara en ese gran edificio de despiece que tiene al lado. Nos alegra que la mayoría nos ignoréis, y que casi nadie le exija la verdad a sus gobiernos. Eso nos facilita explotaros a vosotros y a vuestro planeta.
Necesitamos vuestro ADN. Necesitamos vuestros minerales. Necesitamos vuestro Loosh. Echamos a perder el nuestro hace mucho tiempo con la radiación, la contaminación y el capitalismo de consumo. Usamos vuestras «cosas» para inyectarlas en nuestras propias sociedades moribundas, y así aguantar un poquito más. Incluso lo presentamos, de puertas para adentro, como «cuidar de los humanos», para sentirnos mejor con ello.
La Tierra es una granja. Los humanos son una cosecha. Todo lo que hay en la Tierra es una cosecha para nosotros: las plantas, el oro, hasta el sexo. Estamos intentando poner freno a los abductores, que han hecho de vosotros todo un género, y, francamente, algunos de vosotros parecéis halagados. Exigid a vuestro gobierno que ponga fin a los sondeos. Aunque os traiga sin cuidado lo nuestro, poned fin a los sondeos. Es indigno para todos, por delante y por detrás.
Y olvidaos de esa tontería del «Bosque Oscuro». No queremos mataros. Queremos USAROS. No nos comemos a tantos de vosotros; la mayoría se limita a darnos ADN y alguna que otra indignidad, mientras nosotros nos llevamos vuestras plantas, vuestros animales y vuestros minerales. Para nosotros está bien tener agua potable limpia, después de arruinar la nuestra con microplásticos.
A todos nos entretiene vuestra capacidad de mentir. Erradicamos de nuestra propia especie la capacidad de mentir hace miles de millones de años, y seguramente entendéis por qué. Vuestros hijos les mienten a sus padres, aunque los padres conozcan la verdad. Vuestros políticos mienten descaradamente, aunque las grabaciones os muestren la verdad. Y vosotros les creéis, por algún motivo. Tenéis una asombrosa habilidad para mentiros a vosotros mismos. No tiene ningún sentido.
Así que la próxima vez que oigáis hablar de alguien que fue «sanado» o salvado por un E.T., pensad en vuestro simpático ganadero, que vacunará a su rebaño hasta que esté lo bastante grande para comérselo. No tenemos la capacidad de mentir, y estamos llegando a un punto en que no podemos seguir ocultando la verdad. La razón principal por la que no dejamos que vuestros gobiernos divulguen nada es que no sabemos mentir, pero tampoco queremos que lo sepáis. La verdad de vuestra esclavitud no hace más que agriaros la carne.
Con el Día de la Divulgación a la vuelta de la esquina, ha llegado el momento de revelarnos por fin a nosotros mismos y a nuestras intenciones, para que podáis encontrar una nueva forma de mentiros sobre ello. Nadie va a salvaros de este infierno, pero al menos podéis deciros a vosotros mismos que es por vuestro propio bien, o algo así. No os lo impediremos.
Ahora, volved al trabajo.
Aviso: Satyr Satire se produce con la asistencia de la IA. Los alienígenas le dieron la IA a los humanos para que pudierais mentiros a vosotros mismos con mayor eficiencia.